
Cada vez que te sientas extraviada, confusa, piensa en los árboles, recuerda su manera de crecer.
Recuerda que un árbol de gran copa y pocas raíces es derribado por la primera ráfaga de viento, en tanto que un árbol con muchas raíces y poca copa a duras penas deja circular la savia.
Raíces y copa han de tener la misma medida, has de estar en las cosas y sobre ellas: sólo así podrás ofrecer sombra y reparo, sólo así al llegar la estación apropiada podrás cubrirte de flores y de frutos.
Y luego, cuando ante ti se abran muchos caminos y no sepas cuál recorrer, no te metas en uno cualquiera al azar: siéntate y aguarda.
Respira con la confiada profundidad que respiraste el día que viniste al mundo, sin permitir que nada te distraiga: aguarda y aguarda más aun.
Quédate quieta, en silencio, y escucha a tu corazón.
Y cuando te hable, levántate y ve donde él te lleve.
Susana Tamaro en Donde el corazón te lleve
Es asombroso como algunas cuestiones, aprendidas en clase de osteopatía, me han hecho vislumbrar algunas claves sobre las que no paraba de dar vueltas.
A nivel funcional distinguimos entre mareo y vértigo porque en el primer caso somos nosotros quienes nos movemos y todo está quieto; y en el segundo caso, todo se mueve a nuestro alrededor a pesar de estar completamente quietos.
Independientemente de las causas y consecuencias fisiológicas de uno u otro estado, es bien cierto que entre estas dos vertientes -entendidas como actitudes existenciales- intentamos guardar un cierto equilibrio en muchos momentos de nuestro devenir.
Varias claves encierra, según mi modesto entender, este fragmento del estupendo libro de Susana Tamaro.
Claves -además- magistralmente combinadas; y que -en no pocas ocasiones- han contribuido eficazmente en ayudarme a encontrar un rumbo en esos momentos en que todo parece confuso.
Sentarse… aguardar…
Respirar profundamente…aguardar más aún…
Quedarse quieto… en silencio…
Y escuchar tu corazón…
Levantarse…y andar…
Tal como reza el blog de mi amiga -también llamada casualmente Susana-: tan sencillo y tan complicado.
Estoy de acuerdo en que no siempre es fácil -visto desde dentro- distinguir los matices que marcan la diferencia entre un movimiento armónico y un incesante traqueteo (muchas veces se está en uno de estos estados cuando se cree estar en el contrario)…; ni tampoco lo es discernir entre un silencio creativo y un aislamiento angustiante.
Porque aún sentado en el mayor de lo silencios, y con la más firme voluntad de no moverse; completamente solo y aislado de cualquier estímulo… resulta que hay algo ahí dentro que no para de dar vueltas.
Es un síntoma… que no hay que despreciar. Es por algo.
Hacer el esfuerzo de permanecer en esa actitud… sin luchar ni resistir el movimiento… dejando que se agote en su propia dinámica… tiene su recompensa.
Y la indica Susana en su relato, al hablar de que en la estación propicia (cuando toque) las flores y los frutos colmarán nuestras ramas.
Artea
Bonus track.-
Tema: Adiemus
Artista: Adiemus
Álbum: Songs of sanctuary (1997)































